Día Mundial de la Diabetes: ¿cuál es el papel del dietista-nutricionista?

El 14 de noviembre se celebra el día mundial de la diabetes, conmemorando el nacimiento de Frederick Banting quien junto a su equipo, descubrió la insulina en 1921. A lo largo de todo el mes de noviembre se están organizando muchas actividades para aumentar la concienciación y la visibilidad de esta condición que afecta a más de 422 millones de personas en todo el mundo (OMS, 2014).

Este año 2020, el lema de la campaña es “El personal de enfermería marca la diferencia” y se centra en la promoción del papel del personal de enfermería en la prevención, el control y el seguimiento de la diabetes, y desde aquí, me uno a la campaña.

Sin embargo, quiero aprovechar este artículo para crear conciencia sobre la función de los dietistas-nutricionistas en diabetes, a partir de mi experiencia como educadora en diabetes. Desde aquí, os animo a reclamar nuestro papel dentro de la sanidad pública, con la esperanza de que en un futuro no muy lejano consigamos trabajar juntos en beneficio de todas las personas que viven con diabetes.

En todos los tipos de diabetes mellitus hay un exceso de los niveles de glucosa en sangre. Esto ocurre cuando hay una deficiencia total o relativa (no suficiente) de la producción o la absorción de la insulina, la hormona que se encarga de que las células obtengan glucosa para utilizarla como fuente de energía.

Cuando una persona debuta con diabetes, el acto de comer que hasta ahora podía considerarse como algo “automático” pasa a ser un proceso en el que tienen que tomarse un gran número de decisiones con un alto impacto en la salud. Por lo que comer aquello que nos apetece, sin pensar de qué se compone esa comida, y despreocuparse de las cantidades que vamos a tomar, es algo que difícilmente vuelve a suceder en la vida de estas personas.

Con este artículo, quiero dar visibilidad al papel del dietista-nutricionista en el tratamiento y

Hasta ahora, son los enfermeros educadores en diabetes los que se encargan de la mayor parte de la atención a las personas con diabetes, sobre todo tras el debut de la enfermedad. Son los que llevan a cabo la explicación de técnicas de inyección, el contaje de raciones de hidratos de carbono, o el manejo de dispositivos de monitorización de glucosa. Pero sobre todo, tienen un papel fundamental durante el seguimiento, suministrando el tratamiento y realizando consultas periódicas para el control de los pies, la retina, etc.

Además, fuera de sus consultas, hay enfermeros que realizan un trabajo increíble de divulgación y difusión de información sobre diabetes. Por ejemplo, la web Don Sacarino de Adrián es un pozo infinito de conocimiento sobre diabetes, y él mismo está desarrollando durante este mes de noviembre un curso sobre contaje de hidratos de carbono en Youtube. O el perfil en redes sociales de Hablando de Raciones, donde Sergio y Rafa publican recetas con sus correspondientes raciones de hidratos.

Muchas de las funciones de los educadores tienen que ver con la alimentación, parte fundamental del tratamiento y, por desgracia, al no haber dietistas-nutricionistas en las unidades de Endocrinología y Nutrición, son los enfermeros los que la deben de ejercer, además de las otras tantas tareas de las que se encargan.

Actualmente en muy pocas comunidades españolas hay dietistas-nutricionistas en centros de salud públicos. La mayoría de nutricionistas ejercemos nuestro trabajo en centros privados y a través de las asociaciones, como es mi caso. Y también trabajamos duro para divulgar sobre educación diabetológica en blogs y redes sociales,  para intentar que este conocimiento sea accesible para todos.

Para hacernos una idea de cuán importante es la alimentación en el manejo de la diabetes, puedo contar desde mi propia experiencia que normalmente una dieta baja en hidratos de carbono reduce la variabilidad glucémica y tiene un impacto positivo en el control metabólico.

Sin embargo, siempre es necesario individualizar cada pauta a la persona que atendamos, ya que en la diabetes cada persona tiene una realidad distinta en la que intervienen muchos factores tales como: el tipo de diabetes y los años de evolución, el tipo de tratamiento, la edad, la profesión, su grado actividad física, el estado metabólico y otras patologías asociadas, sus niveles de estrés, así como sus gustos, creencias y factores culturales.

Así, el nutricionista es una pieza esencial en el equipo de profesionales sanitarios que abordan la diabetes, y a continuación, te cuento 10 de nuestras funciones principales:

1.Enseñar a diferenciar alimentos (fruta, arroz, legumbres) de nutrientes (hidratos de carbono simples, complejos, proteínas, etc.).

2.Enseñar a leer el etiquetado alimentario (y no confiar en los productos etiquetados como “sin azúcar” o “apto para diabéticos”). 

3.Ayudar con el contaje de raciones de hidratos de carbono, enseñar a manejar las tablas y guías. Esto es una parte fundamental del tratamiento, sobre todo en diabetes tipo 1, y en muchos casos algo con lo que muchas personas tienen dificultad. Casi todos los alimentos tienen hidratos de carbono, por eso es importante entender la necesidad de cuándo hay que contar carbohidrato teniendo en cuenta el tipo de alimento que elegimos y la proporción que vamos a tomar de éste.

4.Trabajar con otros conceptos esenciales en nutrición como:

    • El orden de los alimentos en las comidas y su influencia en la glucemia después de comer (fundamental empezar siempre por la verdura).
    • El índice glucémico (IG) de los alimentos: se relaciona con la velocidad con la que los alimentos incrementan la glucosa en sangre. El pan blanco tiene un IG alto, mientras que el pan integral tiene un IG medio-bajo, por eso siempre vamos a priorizar el uso de cereales integrales. 
    • La carga glucémica tiene en cuenta la cantidad de alimento que se toma y no sólo el índice glucémico.
    • La unidad-grasa proteína y la importancia de tener en cuenta la cantidad de grasas y proteínas en alimentos muy calóricos (pizzas, paellas, hamburguesas) con el objetivo de ajustar las dosis de insulina para evitar hiperglucemias varias horas después.

5. Cómo resolver una hipoglucemia, sabiendo qué alimento elegir teniendo en cuenta su composición nutricional y la respuesta en sangre que provocaría su consumo. Ante una hipoglucemia siempre tomaremos alimentos con IG alto (zumos, pastillas de glucosa o bebidas con azúcar), sin grasas ni fibra que retrasen su digestión. Necesitamos algo que resuelva la hipoglucemia rápido, y no tomar dulces, pasteles o bollerías que van a alargar la hipoglucemia y más tarde resultarán en una hiperglucemia.

6.Comprender las diferencias en los procesos de cocinado sobre los alimentos: utilizar técnicas como el almidón resistente (enfriar patatas o cereales después de cocerlos) o cocer la pasta y el arroz al dente.

7.Elaboración de menús equilibrados, basados en el método del plato: dividiendo nuestro plato en tres partes, la mitad compuesta de vegetales, un cuarto de hidratos de carbono (cereales integrales, legumbres o tubérculos) y un cuarto de proteínas de alta calidad. 

8.Adecuar las pautas alimentarias a otros objetivos (pérdida de grasa, aumento de masa muscular, tratamiento de otras patologías, etc).

9.Analizar el efecto del ejercicio físico junto con la alimentación en el control de la glucemia, y cómo podemos beneficiarnos de este dream-team para conseguir un mejor control metabólico.

10.Trabajar la relación con la comida y aprender a flexibilizar la alimentación. Entender que por tener diabetes no se está permanentemente “a dieta”, sino que se sigue una alimentación saludable – algo fundamental para todos, con y sin diabetes. Anticiparse a imprevistos (por ejemplo en salidas y comidas fuera de casa), experimentar con la guía y el apoyo del nutricionista, para ganar seguridad, confianza y disfrutar con libertad de la comida.

 

Cómo veis, los dietistas-nutricionistas podemos ser un factor clave en la vida de las personas con diabetes, por eso desde mi pequeño huequito de Internet quiero reivindicar alto y claro el enorme papel que hacen los equipos multidisciplinares en el tratamiento de todas las patologías, y en concreto en el caso de la diabetes (endocrinos, enfermeros, nutricionistas, psicólogos, podólogos, etc).

Tal y como dijo la nutricionista Marina Llobet en su charla en el Diabetes Experience Day, la alimentación de las personas con diabetes, siendo saludable, no tiene por qué ser diferente, solo tiene que ser contada. Los nutricionistas podemos garantizar que la alimentación sea individualizada y personalizada, implicando al paciente y fomentando su capacidad de autoanálisis y autocontrol.

La información es poder, e invertir en formación y educación en diabetes para empoderar al paciente, no solo mejoraría la adherencia al tratamiento y sino que reduciría el coste de la enfermedad (el coste económico derivado de reducir complicaciones y, sobre todo, el coste para el paciente).

Esperemos que pronto podamos formar parte de los equipos de profesionales sanitarios en la sanidad pública. Mientras tanto recuerda que puedo ayudarte tanto de forma presencial como online. Si estás interesado en recibir información acerca de cómo funciona la consulta, no dudes en escribirme

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Aquí puedes ver algunos de mis trabajos de divulgación en diabetes:

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